Anales de Tepoztlán

La Portada de Semillas de Tepoztlán en 1996

 


PORTADA DE SEMILLAS:

Y SEGUIMOS SIENDO TEPOZTECOS


8 de septiembre de 1996

Este arco, ubicado en la portada de la entrada de la iglesia de Santa Maria Natividad, es una expresión de los artesanos que vivien en Tepoztlán, y refleja una sintesis de las creencias cristianas y de serpientes prehispánicas.

El arco está adornado con 64 tipos de semillas enfiestadas de colores que forman una trenza de dos serpientes: una en cascabeleo de leyendas, y otra en vuelo de plumas de quetzal que se adelgazan con el soplo del joyel del viento, tan lejano como vigente en la cultura tepozteca.

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Esta vez la portada se puede ver e interpretar de izquierda a derecha o a la inversa; también de abajo hacia el centro del arco y descender en ambos lados, o de lo general a lo particular.

Una serpiente inicia en cascabeleo de seis unidades y la otra en plumas de quetzal, ambas ascienden de abajo a la izquierda para volver a bajar, ondulantes, a la derecha, montadas en colores de las semillas del arco. Sus cabezas terminan: un emplumada con lengua bífeda que nos habla de leyendas y la otra en un pie con huella que rechaza la maldad
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Las dos serpientes al trenzarse, forman círculos a lo largo de su recorrido (cuatro por cada lado) y en ellos se observan los ocho símbolos de los barrios de la cabecera municipal. En el círculo de la izquierda abajo miramos el tlacuache del barrio de San Pedro, con mirada preocupada porque se sabe manjar en las fiestas; abajo a la derecha lo mira el ocullín o gusano de maguey del barrio de los Reyes. Más arriba, a la izquierda, está el elegante tlacomiztli o medio gato del barrio de la Santa Cruz, observando el cólotl o alacrán del barrio de San Sebastían, que se encuentra al frente del lado derecho. Sigue ascendiendo, del lado izquierdo, el tzícatl u hormiga del barrio de la Santísima Trinidad, parando sus antenas para localizar a la estética lagartija o cuetzpallín del barrio de San Miguel y, finalmente el sapo o cacaton del barrio de Santo Domingo, que mira más hacia arriba a la hoja que cubre la mazorca del barrio de San José o totomostle. Estas serpientes germinarán en flores en los niños del mañana.

Corona el arco una planta de maguey y de sus hojas, de la que emerge triunfante un tlatoani o conductor de hombres por la palabra, vencedor de Xochicálcatl o señor del lugar de las flores, entre nubes blancas, según la leyenda, con su escudo que contiene los símbolos del Dios del Pulque y de Tepoztlán. En su mano derecha empuña en lo alto su bastón de mando, mientras lanza con voz segura un grito, para que la patria y el mundo escuchen su demanda de respeto a su cultura; grito de justicia y dignidad ante un gobierno ciego y sordo para el pueblo tepozteco.

Nuestros abuelitos, abuelitas y otros ancianos nos cuentan cuando a la serpiente le crecieron 18 cascabeles de sabiduría; cuando a su cuerpo envejecido le salieron plumas de quetzal, aprendío a volar de aquí para allá en el pensamiento humano; de loma a loma llegó hasta el mar para bañarse de sol. La serpiente emplumada ascendió en nubes de pureza, que volaban con el viento desde los mares para besar las montañas y deshacerse en lluvia; pero también castigaba a los pueblos malvados transformándose ella en nube negra y dejándose caer en torbellino.

También cuentan los abuelos cuando la serpiente se atravesó en los suelos inclinados, para que el agua no se llevara la tierra fértil y así crecieran en ella las plantas comestibles para que pudiera comer el humano, que tanto amaba. A este tendido le llamaron los antiguos te-pan-coa-te o serpiente tendida en línea de piedras: de junio a noviembre a su cuerpo le salen flores que esparcen sus perfumes para todos; pero también el descuido del hombre, que en época de secas incendia los campos de cultivo y los cerros, provoca que de éstos se descuelguen desde sus alturas serpientes de fuego y los tepancoates se convierten en serpientes negras (tlilcoatas). Otras veces, cansadas las serpientes se tienden a vigilar ondulantes las milpas de maíz.

A nuestros ancianos les contaron sus abuelos que vieron a la serpiente ondular sobre las ollas del mar, y que algunas regresaban cargadas de alegría de la vida. Otros regresaban por el interior de la tierra formando grutas a su paso y sus plumas se convertían en joyas naturales, belleza y tesoro de la tierra. Cuentan que algunas de estas grutas van a dar a las bocas sagradas de ciertos lugares; lo cierto es que cuando el hombre supo de las grutas y de las cuevas en el interior de la tierra, construyó vasijas de barro, cuentas de jade, rostros de los dioses de la lluvia, del viento, del fuego y de la tierra en piedras preciosas, y se las fue a ofrecer con ritos y creencias tan antiguas como actuales, no sólo de los tepoztecos, también de la mayoría de los mexicanos.

Nos cuentan nustros ancianos que Ce Acatl Topiltzin Quetzalcóatl nació en Xochiatlaco o barranca de las flores, de la pureza, del amor, y que la poza nahuálatl o agua donde el hombre se transorma, al igual que el tepozteco ante el señor de Xochicalco, se transformaba en diferentes animales (conejo, jaguar, águila); que el agua de la poza y en su cascada Quetzalcóatl lavaba sus impurezas, y como penitencia ahí se pinchaba las orejas con espinas del maguey.

De una grieta cerril de Tepoztlán emerge ondulante, de izquierda a derecha, inclinada hacia las alturas del azul turquesa, una serpiente cuyas plumas de quetzal se han adelgazado con el soplo del viento y con el cincel de los rayos del sol de los iglos idos; va dejando sus saludos culturales ¿acaso zochicalcas o teotihuacanos?. Esta serpiente de lengua bífeda está protegida por una cueva, ante la mirada de la muerte y de la vida del hombre. En centro del arco están las raíces del maguey en forma de una mano del hombre que se contruye a sí mismo y sus creencias; de aquí que el Quetzalcóatl histórico se recuerde como el constructor de la vida virtuosa.

Dos serpientes ondulantes de rocas rodean el Valle de Tepoztlán por el norte y por el sur, y descienden hacia donde sale el sol. Al oriente del valle ondula la tercer serpiente con nombre de mariposita mujer o Zohuapapalotzin. Todas ellas vestidas de jade, salpicadas de flores y con pinturas rupestres prehispánicas. Algunas cimas de estas montañas sagradas contienen ruinas de pirámides: Yohualinchan o en la casa de la noche, el Tepoztécatl, Xochitépetl o cerro de las flores y Teotzintépetl o cerro de dios del maíz. Otros rincones llegaron a ser ciudades en su tiempo: Tlamanco, Analco, Calamatlàn, Axihtla, Tlaxomolco y Tecuescontitila, con pirámides orientadas hacia los cuatro puntos cardinales.

Debemos sentirnos orgullosos de la serpiente emplumada, pues algunas de sus virtudes siguen vigentes en nuestra vida cotidiana: el coatéguitl (trabajo-serpiente), que no es más que la responsabilidad individual en el trabajo colectivo para beneficio del pueblo: para cultivar hoy la milpa del santo patrono del barrio, arreglar las iglesias, las calles, los atrios, el camposanto, apoyar a los familiares del difunto, las guardias en el palacio municipal y en los retenes, y para tantas cosas más
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Los conquistadores españoles, con el fin de borrar las virtudes de la sociedad prehispánica, le dieron a la serpiente un significado de desprecio e infundieron la idea de pecado de la cultura hebrea; pero es tanta su prudencia y tolerancia de la serpiente, que la pueden provocar, la pueden rosar con los pies y ella seguirá enroscada; pero reacciona violentamente cuando siente que quieren pisotear no sólo su cuerpo sino tambíen su dignidad y el respeto por la vida de lost otros. Entonces se desentosca a la velocidad del viento al tiempo que lanza su fatal mordida.

Volvamos a la portada. Los artesanos de Tepoztlán esta vez volvieron quizás, de manera inconsciente, a las virtudes olvidadas de la serpiente emplumada, pero no para quedarse románticamente en ese pasado, sino para educarnos con esta artesanía de colores elaborada colectivamente.

En la escena de la izquierda cinco macehuales (que simbolizan al pueblo), nombran con su palabra reflexionada y buenos modos, a su governante sabio o tlatoani, según sus usos y costumbres. Este tlatoani sabe palabrear con la naturaleza, con su propio corazón, pero sobre todo con su hermano el hombre. Sabe escuchar para tener derecho a ser escuchado. No grita, razona y lo hace con humilidad.

Otro tlatoani, localizado arriba del anterior, fue destituido porque hablaba con la mentira (por eso la vírgula de la palabra está colocada al revés): que quiere or quiso engañar al pueblo en que nació, juró y firmó en documentos que nunca haría nada contra él y sin su consentimiento; pero ante el dinero y la dependencia del poder hizo lo contrario, junto con su grupo de seguidores.

Protegen esta escena por la derecha las montañas sagradas del Chalchitépetl (Cerro de las piedras preciosas), Cematzin (Una manita) y el Yohualtécatl (El vigilante de la noche). A la izquierda se ven primero el Ocelotépetl (Cerro del tigre) manchado de luz y de sombras, el Tlacaltépetl (Cerro del hombre), el Tepoztécatl con pirámide en su máxima altura y un conejo que habla con el numeral dos (Ometochtli), el Tlahuiltépetl (Cerro de la luz), el Ehecatépetl (Cerro del viento) con su cueva tatuada de dioses prehispánicos, Malinaltépetl (Cerro con ¨gotas de lluvia") y de flores, que de julio a noviembre se deja venir en serpentina cascada transparente, mordiendo con sus dientes de frescura nuestra garganta. En el centro se observa el glifo de Tepoztlán con su montaña estilizada y el hacha en su parte alta.

En la escena de abajo-derecha vemos al gobernador de Cuernavaca (cuyo poderío es más grande que el de Tepoztlán), que tambíen habla con la mentira mientras el conquistador actual le ofrece una bolsa de cacao (dinero para los prehispánicos) un governante que cree que lo sabe todo y los que no creen como él los compra con dinero, les ofrece un puesto público, y si no los corrompe los reprime y les da nuerte, como a Marcos Olmedo. Fue el 10 de abril de 1996, allá en Tlatizapán (Lugar-tiza-tierra) donde un soldado del gobernador de Cuernavaca le arranca a Marcos el cuero cabelludo, y otro lo amenaza con macana y escudo. Otro tepozteco se retira entristecido después de ser golpeado. Los dos tepoztecos se encuentran desarmados. Este acontecimiento se registra con el numeral 10 círculos, abajo a la izquierda.

Debajo de esta escena aparecen simbólicamente los mantos acuíferos que, en caso de que se hubiera permitido la construcción del campo de golf, hubiera traído la muerte para todo el pueblo, pues un pueblo sin tierra, sin agua, sin sus pirámides, es un pueblo sin historia, un pueblo fantasma. A la derecha aparecen los cuatro rostros entristecidos de los cuatro presos políticos, pero orgullosos de su dignidad y de su pueblo. A los dos lados del arco, en su parte media, dos zahumadores sagrados esparcen el humo del copal con la fragancia en nuestras fiestas, ritos y creencias actuales. Ligeramente más arriba de los zahumadores, dos conejos de cuerpo entero custodian la vida de la naturaleza, para despúes elevarse en un canto de 12 joyeles del viento (en forma de caracoles cortados) y saltan al espacio para retratarse de cuerpo entero en luna lllena, según nuestras creencias.

Dos serpientes en la unidad y en la lucha de un pueblo. Una que da la vida, la otra que da la energía. Una mano en la escena de la izquierda las une. Las dos son el uno y el otro a la vez. Es el tepozteco de la leyenda que libera a su pueblo del señor de Xochicalco. Hoy, es el tepozteco colectivo que dice no al engaño y a la ambición de unos cuantos que concentran el poder y el dinero. Pero esa maldad no está sólo en ellos, sino también en algunos tepoztecos que se quieren aprovechar de esta crisis, olvidándose de la honestidad y la prudencia de la serpiente emplumada. El pueblo tepozteco al igual que el resto del país vive momentos dificiles, de grandes definiciones y de gran enseñanza.

Semillas sagradas de los dioses que vienen desde el Tlintzinetl (frijol sagrado) y en el Tzintéotl (Dios del maíz), donde en la antigüedad nació el hombre del maíz y del frijol. Hoy sufrimos para que nazca el hombre nuevo, en un mestizaje del cristianismo y de las virtudes de la serpiente emplumada.

Para Tepoztlán, que en estos tiempos de movilización de voces y de pensamiento, se ha soñado fuerte y unido en busca de la justicia y la dignidad de todos; es el amor al canto y a las flores de su cultura.

DIRECCION GENERAL:
Alfredo Martínez Rojas
Rafael Carillo Campos
Arturo Demasa Ortiz


SUBDIRECION GENERAL:
CONSEJO GENERAL DE COMERCIANTES:

Simón Rojas Ortiz
Gilberto Ortiz Trejo
Ignacio Campos
Lorena Medina
Antonia Sedano Noriega
Maria Flores
Teresa Ortiz Flores
Cecilia Cortés
Marino Medina Lezo
Gerardo Noriega
Jesús García

IDEA Y DISEÑO DE LA PORTADA:
Arturo Demasa Ortiz

TEXTO:
Inocencio V. Rodríguez F.


FINANCIAMIENTO Y PEGADO DE SEMILLAS:

Unión de Comerciantes Independientes en Pequeño
Tianquistli
Calle Revolución de 1910
Unión de Artesanos Lado Norte
Unión de comerciantes de Frente al Palacio Minicipal

PERSONAS DESTACADAS EN EL PEGADO DE SEMILLAS:
Adriana Flores, Mónica Flores, Agustín García,
Nicanor Coómez, Armando Gómez, Lisbeth,
Agustín Marquina, Guillermina Ortíz, AriatnaOrtíz,
Elvira Polanco, Merced Rojas, Reyna Romero,
Remigio Santos, Agustín Tano, Gloria Vázquez,
Rafaela de Villamil y demas personas que no se anotaron.

DIBUJANTES:
José Rivera Lara
Juan Carlos Sedano Valencia
Emiliano Flores Navarrete
Juan Jiménez Polanco
Fausto Farfán
Helio, Ramiro, Pío y Karla

EDICIÓN:

Amigos de Tepoztlán, A.C.