Anales de Tepoztlán

La Portada de Semillas de Tepoztlán en 1995

LA LEYENDA DEL TEPOZTECO II.

EN UN ABRAZO DE CRUZ Y DE SERPIENTE, EN EL DIA DE LA NATIVIDAD



El nudo de dos serpientes en el centro de arriba está vigilado por el sol. Las dos serpientes se dejan caer amenazantes a las orillas con sus fauces abiertas a la mitad de la portada, como sÍmbolos de la prudencia ante los problemas que nos aquejan sobre la destrucción de la flora, la fauna y de nuestra identidad pre-hispánica-cristiana, por el poder, la ambición y el capricho de unos cuantos. Ellos destruyen en su agonÍa ante el nacimiento del nuevo hombre, menos injusto. Los dolores de parto se reparten por todo México y en todos los sectores sociales. Tepoztlán estando en el centro del corazón del paÍs, no es ajeno a esta problemática. En respuesta a esta deshumanización queremos compartir con ustedes en semillas y en colores esta segunda versión de la Leyenda de Nuestro Abuelo el Tepozteco, cuya dignidad, orgullo y valentÍa nos alienta a continuar unidos, para solucionar nuestros problemas con las leyes en la mano.

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La portada se interpreta de izquierda a derecha en forma de espiral creciente en sus dos cuadrantes. En el cuadrante de la izquierda tenemos que al irse a bañar la princesa tepozteca en Axihtla (lugar del ombligo del agua), que ha amamantado a las culturas y a los hombres desde Épocas prehispánicas hasta la actualidad. El agua escurre fresca y cristalina de entre las faldas de jade y de turquesa del majestuoso Tlahuiltépetl (Cerro de la Luz), como parte del corredor biológico Ajusco-Chichinautzin (lugar de los cuatro pechos), pero que está en riesgo de desaparecer junto con los tepoztecos, si cavan pozos para regar los pastizales envenenados para que jueguen al golf unos cuantos ricos. Nada tenemos contra ellos, si no pusieran en riesgo la vida y el futuro de todo un pueblo. La princesa es embarazada por el sol a través del colibrÍ y del viento, pues se ofrece fresca y femenina ante nuestros ojos. El niño no deseado es dado a un topil para que lo desaparezca, él lo deposita en un moisés en un arroyo que murmura leyendas lejanas, mientras tres sapos y ranas croaquean, y vigilan en el barrio de Santo Domingo el palacio municipal "tomado por el pueblo" de viernes a sábado, después de los del barrio de la Santa Cruz. El infante no muere y entonces es arrojado sobre un maguey, pero Mayahuel y sus gusanos del barrio de los reyes lo alimentan con sus mieles mÍticas y reales. Al no morir es aventado en un hormiguero, pero también lo alimentan ante la vigilancia de las hormigas de la SantÍsima Trinidad que les toca vigilancia del palacio municipal el sábado y de allÍ es rescatado. El niño crece ante la sorpresa de sus abuelos, pues entre el jardÍn de rocas de Tepoztlán pregunta a sus abuelos "¿Qué quieren comer?" y apunta su flecha al sol y caen aves, conejos, venados y otros animales. Debajo de sus sandalias vemos el sÍmbolo de Amatlán.

Una vez adolescente va en lugar de su abuelo a Xochicalco para que lo devore el monstruo de este lugar, se ven sus tres pasos y los tres sÍmbolos de rocas en que son convertidos los topiles del Xochicálcatl. En el camino junta pedernales y ante la observación de sus vigilantes atraviesa la roca (Tepecoyohtli) en forma de flecha, que aún se puede ver en la ciudad preclásica de Tecuescontitla (Lugar de los montÍculos de piedras), donde una parte de los terrenos en conflicto puede destruir de una forma irresponsable las raÍces culturales de Tepoztlán, el pretendido club de golf, con la posible complicidad de varias instituciones gubernamentales. Las serpientes ondolulan en escamas y en plumas de quetzal del centro hacia arriba, como de marco activo en el escenario de la portada. Ante el sagrado incensario y el sÍmbolo del Xochicalco (Lugar de la casa de las flores), el joven tepozteco es tragado por la serpiente. La luna y el sol están pendientes de noche y de dÍa del futuro del tepozteco, ante el riesgo de ser destruido por el explotador de cada época histórica. El alacrán y la lagartija están allÍ muy atentos de los dÍas que les toca la vigilancia a pesar de las amenazas de las fuerzas de seguridad del Xochicálcatl moderno. La maldad no puede durar tanto tiempo y las nubes vestidas de pureza en el extremo superior derecho anuncian el triunfo del tepozteco, mientras él sale de la panza de la serpiente, para después seguir su camino a Cuernavaca. A un lado el ocelote de San Pedro y la carcajada fressca y dulce del elote de septiembre (Totomashco) y el tlacomixtle (mitad gato, mitad jaguar) observan para actuar exigiendo los caminos que le corresponden en el paisaje de todo Tepoztlán.

En el cuadrante de la derecha, interpretando de arriba hacia abajo tenemos que una vez triunfante pasa a una fiesta en Cuernavaca y como lo ven humilde y harapiento, no le hacen caso, pero una vez poniéndose sus vestidos de gala le sirven su mole, que selo embarra sobre su vestido, como muestra de que el hombre poderoso no ve más allá de la ropa de sus semejantes, no siente el corazón humilde y valeroso del otro, no quiere reconocer las virtudes del otro y cree que él es el centro del mundo. Es entonces que ve el teponaxtle y al negárselo a tocar (lo conservamos como una reliquia), entonces, se los arrebata. El tepozteco es perseguido por los soldados del señor de Cuernavaca, pero como hijo del viento es llevado por éste, hasta su montaña y desde esa altura y tiempo lejano se sigue escuchando el ritmo del "totonki, totonki, totonki...tamali, tamali, tamali", que llama a todos los barrios, colonias y comunidades al amor y unidad entre hermanos tepoztecos, ante el riesgo del Xochicálcatl moderno. Finalmente vemos a la catedral de la ciudad de México, según cuenta la leyenda anacrónicamente que el tepozteco ayudado por el soplo del viento colgó la campana, lo cierto es que la campana de la iglesia de Santa MarÍa Natividad llama a un tan, tan de la unidad de todos los tepoztecos en estos momentos difÍciles de su historia
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Con gran amor y respeto a los ancianos y a los adultos tepoztecos de ambos sexos, pero sobre todo a los jóvenes y a los casi niños que al toque de campanas de Santa MarÍa Natividad y al grito en el cielo de los cohetones salieron como un solo hombre dispuestos a todo, en la defensa de su pueblo y de su dignidad. Gracias a las organizaciones sociales de Morelos y de México por su apoyo generoso. Gracias a los medios de comunicación de Italia, Holanda y Suiza y Estados Unidos de Norteamérica que informaron al mundo y detuvieron por el momento una represión de grandes proporciones, después no sabemos, pues el Xochicálcatl es un monstruo que no acepta la justicia.