Anales de Tepoztlán

Según el Prof. Inocencio V. Rodríguez Flores, aquí tenemos el más destacado poema del Pbro. Pedro Rojas.

NIDO DE AGUILAS

A TEPOZTLAN

Poesía recitada por la Señorita Aurea Rojas la noche del 30 de Septiembre de
1920 en el Salón de Actos del Museo Nacional, con motivo de la Declaración
Solemne de la fundación de la "Colonia Tepozteca en México" verificada el
día 1 de Febrero del mismo año

 

1

De la enhiesta serranía
del Ajusco, en la explanada
Se levanta agigantada
Muralla adusta y sombría.
Raza de rocas bravía
Le dan vigor, cual colosos,
Que de su fuerza orgullosos.
Retumban con ronco trueno
Si el rayo desgarra el seno
De nubarrones furiosos.

 

 

2

Cuando Aquilón se pasea
Por la vecina montaña
Su respiración se ensaña;
Mas apenas él orea
Las peñas del valladar,
Sordo ruge como el mar
Que rencoroso se azota
Cuando sus fuerzas agota
En un dique secular.


 

 

3

La altivez del alto muro
Llega hasta escalar el cielo,
A dó del águila el vuelo
Tan sólo, ascendió seguro.
Un peñón soberbio, duro,
De majestad soberana
Mágico escabel y peana
Ofrece a Ometochtli sacro.
A ese torpe simulacro
Que adoró la edad pagana.

 

4

Musgos, flores y festones
Que hermoso el iris colora
Y el sol con su lumbre dora
Ostentan ricos blasones.
Reclama con tales dones
La estación siempre florida
A esos riscos donde anida
Alma y corazón de rey,
Pues perder manda su ley
Antes que el honor, la vida.

5

Al sur, Chalchiutepetl tiende
Ceñuda y audaz mirada,
Cuelga al cinto noble espada
Que robles y encinas hiende.
Sus libertades defiende
Como el león que en la arena
Del desierto, el aire llena
Con espantoso rugir,
Que nunca sabe sufrir
Ni collares, ni cadena.

 

6

Al Norte, como atalaya,
Como avizor vigilante,
Tlahuiltepetl el gigante
Tierra y cielos avasalla,
Asi refrena la playa
Desdeñosa, del Océano
El furor, que pugna en vano
Por traspasarla altanero,
Y al sentirse prisionero
Se rinde, brama y desmaya.

7

Las crestadas eminencias
Protegen un caserío
Que hizo vetusto y sombrío
La edad y sus inclemencias.
Fué allí mi hogar; mis creencias,
Mis esperanzas y amores
Se coronaron de flores . . .
Hoy, allí, voz funeraria
De tórtola solitaria
Al viento de sus dolores.

 

8

Yace derribado el techo
Que prestó calor y abrigo,
Solloza el solar amigo
En hojas secas deshecho,
¡Ay! ¿quién del llagado pecho
Por tan sañuda impiedad
Calmar puede la orfandad,
Si ocultó sin vida, inerte,
Bajo una loza la muerte,
El consuelo y la piedad?

9

Mas tengo fe: las ruinas
Subirán a los espacios,
Sus bases serán topacios
Sus murallas diamantinas.
Con fuerzas casi divinas,
Tepoztlán en su ardimiento
Sus ideales, su aliento
Desplegará con nobleza:
Si es titánica la empresa,
Es titán su pensamiento.

 

10

¡Juventud! rasga el crespón
Que entenebrece tu gloria,
Canta un himno de victoria,
La campana y el cañón
Ya cantan en raudo son;
Ya la aurora brilla ufana;
Ya surge entre el oro y grana
El fulgor del sol de oriente;
¡Paisanos! erguid la frente!
Y tú . . . late, corazón.