Anales de Tepoztlán

Una breve historia de la Portada

 


Haciendo un poco de historia, hace varios años los comerciantes que se encuentran ubicados en el frente del arco, puede decirse que fueron los precursores e iniciadores de esta tradición, con la coordinación a cargo del Sr. Pedro Vargas Cortés y un grupo de comerciantes que otorgaron a la iglesia lo que en esta comunidad le denominamos una "promesa" o en otros términos "una ofrenda a la iglesia". Estos comerciantes se cooperaban para comprar arreglos florales, decoraban y adornaban el frente de la Iglesia con festón y el arco, que era solamente en la parte que comprende la cima. Pasaron los años y este simple adorno fue creciendo poco a poco; aunque los motivos eran puramente simbólicos, fue despertando en algunas personas la inquietud de mejorar el decorado, para ello las pocas personas que fueron las que incursionaron en esto, motivaron a los demás tianguistas, ya que el costo se repartía y se fijaba la cuota o contribución para solventar el gasto y sobre todo, la participación con el trabajo colectivo. Por el año 1990 se empezó a realizar el primer arco con la forma que se ha manejado, pero era una estructura hecha a base de madera, en la que se le acomodaba paja de arroz y se empezó a decorar con figuras de flor de plástico por el bajo costo que representaba. Los comerciantes realizaban en sus puestos la confección de estas flores de colores y posteriormente, había gente que se ocupaba de irla incrustando en los bastidores; pasaron dos arcos hasta que se decidió cambiar el material por alguno que fuera más fácil de trabajar, y la señora Josefina López Ramírez, dio la idea de elaborarlo de semillas y con un fondo económico con que contaba la tesorería de la Unión de Comerciantes, se realizó la estructura metálica que hasta la fecha seguimos utilizando. Se tapizó de triplay y se puso manos a la obra. Con el ingenio de dos artesanos en particular, el Sr. Alfredo Martínez Rojas y el Sr. Rafael Carillo Campos, empezaron a diseñar y a dibujar los primeros arcos, así como a coordinar el pegado de la semilla que ofrece una gran variedad de colores y texturas.


La motivación de los tianguistas fue mayor y hacía que este trabajo diera cambios evolutivos muy rápidos, además de que se empezaron a involucrar más comerciantes, y hasta los ambulantes le entraron al toro. Posteriormente, por el año de 1994, llegó como voluntario el joven arquitecto Arturo Demesa Ortiz, quien comenzó como simple dibujante, hasta que el año siguiente se le dio la oportunidad de diseñar la portada, lo cual no se realizó de la forma en que se esperaba, ya que en esos momentos la comunidad pasaba por una crisis social y política. Fue hasta 1996 que le dio un giro bastante importante, ya que independientemente de elaborar un proyecto primario, le dio un sentido más trascendental, comienza a utilizar elementos de composición mucho más elaborados, llegando a crear nuevos e ingeniosos diseños. A partir de esto, se le va dando un valor artístico a este trabajo, quedando atrás el trabajo artesanal con el que se inició.


Creemos y esperamos que esto seguirá evolucionando, ya que vienen por detrás nuevas generaciones que no dudamos que continúen con esta tradición ya arraigada en la comunidad. A grandes rasgos, ésta fue una breve historia de esta Portada.

 

Retorno a la Portada de 1999