Anales de Tepoztlán

Cuando muere una lengua

Miguel León Portilla


Cuando muere una lengua

Las cosas divinas,

Estrellas, sol y luna;

Las cosas humanas,

Pensar y sentir,

No se reflejan ya

En ese espejo.


Cuando muere una lengua

Todo lo que hay en el mundo

Mares y ríos,

Animales y plantas,

Ni se piensan, ni pronuncian

Con atisbos y sonidos

Que no existen ya.


Entonces se cierra

A todos los pueblos del mundo

Una ventana,

Una puerta.

Un asomarse

De modo distinto

A las cosas divinas y humanas,

A cuanto es ser y vida en la tierra.


Cuando muere una lengua,

Sus palabras de amor,

Entonación de dolor y querencia,

Tal vez viejos cantos,

Relatos, discursos, plegarias,

Nadie, cual fueron

Alcanzará a repetir.


Cuando muere una lengua,

Ya muchas han muerto

Y muchas pueden morir.

Espejos para siempre quebrados,

Sombra de voces

Para siempre acalladas:

La humanidad se empobrece.

 

La jornada semanal, 7 de junio de 1998